Homo - Para los
que no le conocen bien, ¿podría decirnos su nombre?
Árbol - Mi nombre de pila es QUERCUS ILEX, aunque la mayoría de la gente me
conoce mejor por otros, como encina, carrasca, rocha, etc...
H - ¿A qué se dedica, qué hace aquí sola? >
A - Bueno,
sería tan largo de explicar...; aunque si observa detenidamente a su
alrededor quizás pueda entenderlo mejor.
H - De todas formas ¿no podría explicarlo de alguna manera que pueda ser
entendido por los humanos?
A - Podría decir que soy algo así como una gran madre, porque en mí o
gracias a mí, nacen, crecen y viven muchos animales. A mi alrededor
muchos otros seres dependen de mí y si no compruébelo usted que está
debajo, por cierto. ¿Sabe la temperatura que hay arriba y la que
disfruta usted?
H - Pues no.
A - Arriba hay ahora mismo 36º C y debajo 23º C.
H - Se agradece, pero no me ha concretado muy bien sus peculiaridades.
A - La verdad es que soy tan importante y tengo tantas que no sabría por
dónde empezar.
H - Haga usted un esfuerzo y no sea tan vanidosa.
A - En primer lugar le diré que tengo más de cien años y eso... ya
debería infundir respeto a los humanos. Cuando yo nací todo esto era muy
diferente, aquí tenía yo mi familia, mis amigos, porque... éramos
muchos, aunque poco a poco y gracias principalmente a sus congéneres,
pues ya ve, sola y con pocas esperanzas de aguantar muchos años más.
H - Tiene usted un "rollo" que nadie diría que es usted un vegetal.
A - ¿Cree usted que por no ser un humano no tengo mis derecho? Ustedes,
los humanos, no respetan nada; se creen el ombligo del mundo y no es
así. Desde que nací no han hecho más que fastidiarme y eso que yo sólo
les doy beneficios.
H - De todo habrá y para ejemplo míreme a mí, yo vengo aquí
exclusivamente a contemplar su majestuosidad, su belleza y el bullicio
que se mueve a su alrededor.
A - Pues tenía que haber visto este lugar cuando había unas nogueras
casi quintas mías y olmos y ginebros y sabinas, se oía cantar a toda
clase de pájaros. En primavera esto era una gozada con todo el trajín de
aves en busca de pareja, de materiales para los nidos y, más tarde, de
comida para sus pequeños. Hoy casi se reduce a unas parejas de urracas,
de tórtolas y poco más.
H - No nos salgamos del tema.
A - Está bien, empezaré por mis raíces.
H - Adelante.
A - Pues mire, mis raíces forman un conjunto tan grande como mi parte
visible, con ellas me alimento y además mantengo la tierra oxigenada,
firme y libre de erosión; alrededor de ellas viven millones de
microorganismos que de otra forma no lo podrían hacer y que son
indispensables en la cadena trófica que mantiene el frágil equilibrio de
este ecosistema. Otros animales, como conejos, ratones, etc., pueden
hacer sus madrigueras gracias a ellas y, así, el ciclo vital continúa.
H - Oiga, dicho así, resulta usted imprescindible.
A - Y aún no ha oído lo más importante.
H - Cuente, cuente.
A - En mi tronco, sobre el que está recostado, entre esta corteza
parduzca y agrietada, observará que están establecidos, que suben o
bajan, un sin fin de huevos, larvas e insectos
que luego se convierten en plato exquisito de aves, reptiles y otros
animales que en mí moran o descansan.
H - La cosa se va poniendo interesante, siga, siga.
A - Siguiendo hacia arriba, en este hueco que tengo en la parte derecha
de mi tronco, no hace muchos años, nacieron dos ardillas, de esas que
dicen ustedes que podían recorrer España sin bajarse de los árboles; por
cierto, no he vuelto a saber de ellas, a lo peor algún convecino suyo
las tiene de adorno en su estantería.
H - Está usted muy sensibilizado contra nosotros.
A - No es para menos. No hace muchos años quisieron cortarme con toda mi
familia, creo que para hacer leña. Porque esa es otra de mis
aportaciones a su mundo, la madera y la leña. Yo les digo, si de vez en
cuando me podan de una manera lógica, tienen leña para calentarse todo
el invierno y, al poco, yo renuevo mis ramas y vuelven a tener leña otra
vez. En cambio, si me cortan tendrán leña para dos inviernos y luego...
nada.
H - En eso tiene razón, tenemos que tratar la Naturaleza de una manera
más racional.
A - Como le iba diciendo, otra de mis peculiaridades está en las ramas.
Ahí han nacido no sé cuantos cientos de pájaros en los nidos que yo
soporto, además les doy cobijo en los días de calor y de frío, duermen
de noche, se alimentan de todos esos insectos y así contribuyen a
mantener el equilibrio del que antes le hablaba, ya que ellos son plato
de otros animales. Porque no se crea que aquí sólo viven pajaritos;
hasta buitres y águilas se han parado a descansar o a pernoctar en mis
ramas, aunque últimamente casi no me visitan.
H - ¿Sabe que cada vez me va convenciendo más?
A - Pues aún no he terminado. Fíjese, hasta sus animales domésticos se
alimentaban de mis hojas verdes cuando era más joven y mis ramas no eran
tan altas, ahora sestean debajo de mí y se comen mis bellotas, incluso
sus abejas vienen, en largo viaje, a libar el néctar de mis diminutas
flores. Sabe otra cosa, últimamente se acercan mucho por aquí bastantes
jabalís a comerse las bellotas y hozar en mis raíces y que creo luego
algún cazador disfruta de él.
H - Me deja anonadado, porque viéndole desde lejos no parece que pasen
tantas cosas gracias a usted.
A - ¡Ah los humanos! se creen que lo único importante aquí son ellos y
no es así. Ustedes son los últimos de todo el ciclo y no se dan cuenta
de lo destructivos que son, porque pueden destruir en pocos minutos lo
que a la Naturaleza le ha costado siglos crear.
H - ........no sé qué decir.
A - No diga nada, recuéstese, cierre lo ojos y permanezca en silencio
para SENTIR la vida que hay a mi alrededor.
H - Muchas gracias por la lección que me ha dado
A - Quisiera enviar un saludo a mis amigos los enebros y las sabinas
que, por lo que he oído, llevan peor camino que yo porque no hace mucho
formaban parte de este paisaje; hoy sólo a lo lejos veo cómo alguno
intenta sobrevivir, pero me temo que como no ponga usted algún remedio,
¡y rápido!, dentro de poco nadie sabrá qué es un "ginebro".
H - ................¿quiere decir alguna cosa más?
A - Pues sí, sólo una curiosidad. Por si no se había dado cuenta estoy
presente en el escudo de Aragón, como símbolo del Sobrarbe, las
Enramadas y muchos otros ritos humanos que tienen como representación la
fuerza y la justicia. En resumen, madera, leña, carbón, bellotas, setas,
trufas, caza, sombra y, sobre todo, ....VIDA. Por eso dígales a sus
congéneres que respeten la Naturaleza en todos los sentidos; el
equilibrio es muy frágil. Si yo desapareciera piense qué sería de todos
esos seres de los que he hablado. Planten árboles, de la clase que sea,
aunque sería preferible que fueran QUERCUS, cuídenlos y respétenlos; son
más importantes de lo que a simple vista parecen. Nosotros sólo hacemos
bien, cada uno a su manera, pero beneficiamos a todos y no perjudicamos
a nadie ni a nada, un árbol no estorba a nadie en ningún sitio. Por
último, querría enviar un fuerte abrazo a mis amigos los olmos que creo
que también lo están pasando mal.
H - Pues hasta otra y le repito, MUCHAS GRACIAS.
A - Vuelva cuando quiera, yo no me moveré de aquí.....espero.
Esta "conversación" pudo tener lugar en un paraje de LOSCOS, durante el
mes de Agosto de 1995, que no es difícil imaginar y que a lo peor no se
puede volver a repetir.
A.G.P.