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El Real Convento de Predicadores de Valencia o Real Monasterio de
Predicadores de Santo Domingo –conocido popularmente como Capitanía General-
fue el lugar donde vivió y profesó como Portero-Limosnero el Venerable
Anadón. En la actualidad es sede del Cuartel General de la Fuerza de
Maniobra del Ejército de Tierra44.
Fue levantado sobre el solar que el Rey Jaime I de Aragón -en 1238 tras la
conquista de la ciudad- había cedido a Fray Miguel de Fabra, su confesor de
la Orden de Predicadores, en agradecimiento a los servicios prestados. El
propio monarca puso la primera piedra el día 14 de abril de 1239.
A comienzos del siglo XIV se construyeron el Aula Capitular, el Claustro
Mayor y las capillas de tres de sus naves. Todo de estilo gótico.
En 1382, sobre el trazado de una segunda Iglesia, comenzaron las obras de
una tercera de amplia nave central con numerosas capillas de estilo ojival.
En 1439 el rey aragonés Alfonso V el Magnánimo fundó la Capilla de los Reyes
–de estilo gótico tardío centroeuropeo- y fue concluida por su hermano y
sucesor Juan II en 1463.
En 1460 se inicia la Capilla gótica de San Vicente Ferrer. Fue ampliada y
renovada en 1781 con el estilo barroco más académico.
En 1493 se levanta la Capilla del Rosario45.
En 1560 se construyó un nuevo Refectorio (comedor) –actual Salón del Trono-
de estilo renacentista.
En 1564, a raíz de la visita del Felipe II al Convento, se edificaron varias
celdas.
A finales del siglo XVI comienza a construirse la fachada del Monasterio.
Destacan la fachada de la Iglesia46 de estilo renacentista y durante muchos
años acceso de Capitanía General- todavía conserva este nombre en el arco-.
También se levanta la fachada del Convento- que, con modificaciones, se
corresponde, con la actual puerta de acceso al Cuartel General.
Ya en el siglo XVII se construyeron la Capilla de San Luís Bertrán (1647),
la Sacristía Mayor, un Claustro alto sobre el Claustro medieval y la torre
del Campanario47
Durante la Guerra de la Independencia se transformó y destruyó la mayor
parte del Convento y se esquilmó parte de su rico patrimonio48.
Tras la vuelta de Fernando VII (1814) regresaron los dominicos y
emprendieron la reparación de altares, capillas, estatuas, …
En 1835 con la Desamortización de Mendizábal se decretó la Exclaustración de
las Ordenes Religiosas, pasando el Monasterio de Santo Domingo a manos del
Estado. El templo y sus capillas se cerraron al culto. Los dominicos se
marcharon y nunca pudieron regresar para orar.
En 1837 se autorizó al Gobierno para destinar a establecimientos de utilidad
pública los edificios de los conventos desamortizados.
La Real Orden 31 de enero de 1839 del Ministerio de Hacienda en
representación del Estado cede al ramo de la Guerra los edificios de Santo
Domingo para instalación en ellos de “edificios, dependencias y pabellones
correspondientes a Capitanía General, Gobierno Militar y Parque de
Artillería.49
En 1844 se reabren al culto las Capillas de los Reyes y San Vicente Ferrer.
La primera como Panteón Provincial y la segunda como Parroquia Castrense
-desde 1 de septiembre de 1878-.
Desde 1951 se han realizado importantes obras de restauración del Claustro,
Aula Capitular, Salón del Trono, Capilla de los Reyes y Capilla de San
Vicente y hoy pueden observarse.
Apartado diferente merece -por su vinculación tan estrecha con el Venerable-
el estudio de la Portería. La primera construcción de la misma fue destruida
al construirse la Capilla de los Reyes (1439). La nueva Portería (la que
conoció el Venerable y totalmente modificada) se levantaba donde actualmente
se halla la puerta principal del Cuartel General. Era una portada de piedra
con la imagen de Santo Domingo. Seguía un vestíbulo o patio y al fondo la
entrada al Convento. A la derecha estaban las habitaciones del hermano
portero y algunas dependencias. Había un espacio grande donde se daba la
limosna, en parte cubierto para proteger a los pobres de la lluvia, mal
tiempo o del sol. Tenía sus ventanas con rejas por donde entra mucha luz y
por las paredes muchas imágenes de santos de la Orden.
Durante varios siglos la Orden Dominica ejerció su misión en este Convento
hasta la Exclaustración de 183550. La Orden resurgió hacia 1860 e instauró
de nuevo su presencia en 1891 por los Padres de la Provincia del Santísimo
Rosario de Filipinas.
En 1906 se pone la primera piedra de la nueva Iglesia y Convento en la Calle
Cirilo Amorós –sede Actual-. En 1916 se instalan en el Edificio de
reminiscencias neogóticas adosado a la Iglesia que se estaba construyendo
–Actual Basílica de San Vicente Ferrer-. Se bendijo el actual Convento en
1971.
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