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Los restos cerámicos localizados atestiguan un primer poblamiento en época de la
Primera Edad del Hierro (siglos VI - V antes de Cristo). Durante los siglos IV
al II a.C. se constituye en un importante poblado ibérico con recinto amurallado
y foso. Los romanos se asentaron en sus laderas. (Dentro del término municipal
de Loscos, únicamente aquí y en El Castellar se han recogido restos
romanos). También fue ocupado por los musulmanes en los siglos XI y XII.
Con la llegada de nuevos pobladores en época de la Reconquista (finales del
siglo XII) se forma un pequeño núcleo de población que habitará el cabezo hasta
finales del siglo XIV y comienzos del siglo XV. Se marchan hacia núcleos de
población próximos más grandes, como Loscos (algo similar ocurre con Los
Villares y hacia finales del siglo XV con San Miguel del Mercadal). La iglesia,
con el paso de los años y principalmente por tradición oral, pasa a ser
denominada ermita (se asocia una ermita con un tamaño reducido y una ubicación
fuera del núcleo urbano).
La ermita está ubicada en la cima del cabezo. Es una construcción típica
de una sola nave y cabecera poligonal. Posee una cubierta a doble
vertiente (a dos aguas) sobre arcos perpiaños (ligeramente apuntados)
perpendiculares al eje de la nave. La planta tiene un desarrollo SO-NE
(cabecera orientada hacia el NE). En el lado de la epístola y mirando
hacia el SE se abre una sencilla portada con arco de medio punto
rematado en ladrillo (único punto de iluminación exterior). Carece de
coro. El elemento principal de construcción ha sido la mampostería.
Únicamente en las aristas (esquinas) se ha empleado piedra de sillería
(escuadrada). No conserva restos pictóricos ni escultóricos

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