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Este trabajo pretende, por una parte, dar a conocer los peirones de Loscos
y, por otro, concienciar a todos de la importancia de valorar y conservar
este rico patrimonio que poseemos y que ha formado y forma parte de nuestras
vidas, y de la historia, cultura y tradición del pueblo.
Los peirones o pairones son pequeñas construcciones monolíticas
de carácter -principalmente- religioso. Este nombre deriva de la palabra
latina "petra". En otros pueblos de Aragón se les denomina
pilones y en otras regiones tienen nombres como humilladeros,
cruceros, padrones
o cruz de término.
Se conservan cuatro peirones, dos dedicados a la advocación de un
santo, uno a la Virgen y un cuarto de carácter votivo.
Peirones devocionales
Se dedican a la advocación de San Antón, San José (se le conoce
como peirón de Rodanas o Rodenas) y a la Virgen del Rosario.
Son construcciones sencillas muy similares en su configuración: pilar alto de
sección cuadrada sobre el que se levanta una pequeña capilla remarcada,
rematada por tejado de cuatro vertientes y coronado por cruz-veleta; se apoya
sobre grada de dos peldaños. No aparecen inscripciones. Los materiales
utilizados son: ladrillo enlucido de cemento para el pilar la capilla y el
tejado y piedra, generalmente canteada, para la grada. Un sencillo alambre en
marco de madera cierra la capilla para evitar el robo de las imágenes de
escayola. Se pintan de color blanco. Son los peirones más conocidos,
"tradicionales". Se desconoce su antigüedad. Las sucesivas reformas llevadas
a cabo -principalmente en los últimos años- han permitido su conservación
pero no nos permiten conocer su estructura original, distinta de la actual en
cuanto a su construcción pero no en cuanto a su concepción: grada, pilar,
capilla, cruz. Se localizan a la salida del pueblo en dirección norte, sur y
este. No hay al oeste porque en esta dirección, a la salida del pueblo, se
levanta la ermita de San Roque que
tendría el mismo significado que los peirones. Esta localización de los
peirones indicaría una delimitación del territorio. Se sitúan junto a un
camino o confluencia de caminos que conducían a los pueblos vecinos:
Mezquita, Piedrahita, El Colladico
al sur, Bádenas, Santa Cruz, Nogueras al oeste, Villar, Herrera,
Plenas, Moyuela al norte y Blesa o Monforte al este. Esta
situación en un lugar de paso serviría de señalización de los distintos
caminos a seguir. Las tres capillas (también la entrada de San Roque)
están orientadas hacia el pueblo: lo protegen. Además miran de
frente al caminante que, al abandonar el pueblo "se postraba" o rezaba una
oración solicitando Su protección. Han formado parte de la liturgia
religiosa: procesiones hasta los peirones de Rodanas y del
Rosario; rogativas de protección en las procesiones de caballerías y
en la fiesta de las hogueras en
San Antón.
Hoy solo perduran las hogueras en San Antón. Han perdido el carácter
devocional convirtiéndose en un elemento de tradición.
Peirón
votivo.
Es el denominado peirón de la Fuente Rubio. Fue erigido por la familia
Borge Domingo en recuerdo de un hijo muerto por un rayo en 1947. Se
localiza en este paraje lejos del pueblo y en el lugar donde ocurrió el
suceso. La capilla, sin imagen, con la inscripción en una tabla del joven
fallecido se orienta al sol de mediodía, de espaldas al cierzo (sistema
tradicional de construcción en los edificios de fuera del pueblo). Se
conserva la construcción original. Tiene un significado distinto al de los
anteriores peirones.
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Peirón de S. Antón en 1980
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Peirón
de
San Antón
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En la actualidad
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Peirón de San Antón
El Peirón de San Antón está situado a la salida del pueblo, en
dirección este, junto a la actual carretera que conduce a Monforte de
Moyuela. El peirón actual es un pilar de base cuadrada (1,70 m. de alto
por 40 cm. de lado) construido con mampuesto de piedra, ladrillo-tocho y
revoco de cemento. Sobre él se levanta una capilla (misma anchura del pilar y
40 cm. de altura) resaltada del pilar por el saliente de los ladrillos que le
sirven de base y techo. Está realizada en ladrillo y revoco de yeso. Se abre
al lado oeste, mirando al pueblo. En su interior se conserva la imagen de
bulto de San Antón dentro de una urna de cristal y protegida por
alambre en marco de madera. Se remata -como tejado- con una piedra canteada de
forma piramidal (35 cm. de altura máxima) y se corona con cruz de extremos
abiertos y flecha de veleta de forja. Descansa sobre grada de forma cuadrada
de 2 peldaños: el superior (65 cm. de lado y 12 cm. de alto) y el inferior de
75 cm. de lado por 16 cm. de alto. Ambos están realizados en mampuesto y
revoco de cemento. El inferior aparece reforzado con hormigón, hasta alcanzar
1,30 m. de lado por 20cm. de alto. Aparece pintando de blanco. En 1962 (fecha
que aparece grabada en el peldaño inferior de la grada) Julián Bailo realizó
la reforma del antiguo peirón casi derruido. Construyó la grada, el pilar, la
capilla y el tejado. Para éste utilizó una única piedra canteada en forma
piramidal del anterior peirón, la misma que hoy tiene. La capilla consistía en
4 pequeños pilares, quedando abierta en todas las direcciones, lo que permitía
que en todo momento fuese vista la imagen del Santo durante las 3 vueltas que
las caballerías daban en procesión. La imagen miraba hacia el pueblo. Se
conservan de esta época la grada, el pilar y el tejado. A mediado de los años
80, Santiago Bailo (debido al deterioro de la capilla y al robo de la
imagen del Santo) reformó la capilla. Cierra tres de sus lados dejando
únicamente abierto el lado oeste que mira al pueblo. Se repone la imagen y se
cierra la capilla con alambrada en marco de madera. Es la capilla que hoy
podemos observar. En 1989 el peirón que siempre había estado situado junto a
la calle se traslada entero hasta el lugar que hoy ocupa (unos 10 m. más al
este) para dejar un mayor espacio a la nueva plaza que se configuraba con el
encementado de las calles en torno a la casa del Médico.
Junto al peirón se realizaban -y todavía se realizan- las tradicionales
hogueras en honor del Santo (víspera-noche del 17 de enero y el 17 por la
noche) y también de San Valero (víspera-noche del 29 de enero y 29 por
la noche). Durante la mañana de San Antón
comenzaba la tradicional procesión de caballerías -hoy no queda ya ninguna-.
Todos los vecinos conducían -únicamente- sus animales de labranza hasta el
peirón para dar 3 vueltas mientras rezaban sus oraciones. Antes (a veces
después) habían realizado el mismo ritual alrededor de la Iglesia. Hoy forma
parte de la estructura de una pequeña plaza que se ha convertido -próxima a las
escuelas- en el único lugar de diversión para los más pequeños al ubicarse en
ella los columpios, toboganes y zona de recreo infantil. El peirón sigue así
formando parte de la vida misma de los vecinos de Loscos.
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Hoguera
junto
al
Peirón
de
San
Antón (AGP)
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