Capilla de la Virgen del Carmen
Aquí se representa como motivo principal La Esperanza sobre el arco de
acceso y escenas de la Pasión de Cristo en su interior.
En las jambas y en la parte frontal del arco, bajo las impostas, se
representan racimos de frutas, haces de espigas, motivos florales y cintas
entrelazadas. No aparecen las cartelas con inscripciones y plegarias.
Sobre el intradós se representa una decoración geométrica de círculos,
rombos y haces de espigas que cubren todo el espacio.
En el interior, en la parte superior de la pared lateral izquierda,
aparecen muy deteriorados un frutero lleno de frutas y dos palomas. La parte
derecha aparece totalmente perdida.
En las paredes laterales aparecen, muy deterioradas, las dos primeras
escenas que representa la Pasión y la Muerte de Cristo y que tendrán su
continuación en la Capilla de San Antonio. En el lado izquierdo todo el espacio
de la pared aparece recargado con motivos florales y vegetales. En el centro un
gran marco (imitando un marco que sujeta un lienzo) y en su interior la figura
de Cristo arrodillado. Representa la escena de la Oración del Huerto de los
Olivos (Lucas, 39). La escena ha perdido los colores originales y sólo se
aprecian los trazos del dibujo sobre la pared. Similar composición se repite en
el lado derecho- motivos florales, marco central y escena principal interior.
Aquí aparece la figura de Cristo sobre un borriquillo y gentes portando palmas
en la mano. Representa la entrada triunfal en Jerusalén: "Encontró un
borriquillo y se montó en él. La multitud salió a recibirlo con ramas de palma"
(Juan, 12). Al igual que en la escena anterior se han perdido los colores y
solo quedan los trazos del dibujo.
Sobre el arco de acceso aparece la representación de la Esperanza como
virtud teologal. Únicamente se ha podido documentar la figura femenina. El
resto de la composición, seguramente muy similar al resto de la capillas,
estaba totalmente perdido.
Es la figura de una joven vestida de azul y manto rojo (generalmente se la
representa vestida de verde). Tiene sus ojos levantados al cielo y su mano
derecha pegada al pecho. Su mano izquierda apoya sobre un ancla (áncora).
También aparece de pie sobre peana. Sobre su pelo unas cintas al viento
(tradicionalmente coronada de flores). Su simbología tiene su origen en la
carta de San Pablo a los Hebreos 6,19: "A la cual nos acogemos como segura y
firme áncora del alma".
Todos los restos fueron consolidados y cubiertos. No se pueden observar.
revisado:20-10-99
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